La máscara del Zorro

Una película de Martin Campbell, según el personaje de Johnston Mc Culley

Ficha señalítica

Con falta de una determinada originalidad, la nueva adaptació al cine del bandido enmascarado es un fracaso, los autores habiendo intentado en un primer momento aplicar las nuevas recetas de Hollywood que impactaban el público joven.
Estados Unidos, 1998, 2h16 mn, una película rodada por Martin Campbell.

Los personajes

Al lado del impresionante Anthony Hopkins (Don Diego de la Vega), Antonio Banderas y Catherin Zeta-Jones interpretan uno, el nuevo zorro y la otra, Elena, la hija del anterior citado, prometida al heredero. A parte de algunas escenas "intimas" (en el confesionario donde Elena confiesa su amor por El Zorro y sin saberlo a él mismo, que se había refugiado allí para escapar de los que le perseguían, el establo donde descubre Anthony Hopkins la trama se desarrolla para no desvelarlo a su hija) los actores, entre los cuales dos enemigos, el gobernador Montero (Stuart Wilson), inteligente y desgraciado, el capitán Love (Matt Letscher), un bruto sádico, tienen dificultades para dar consistencia a las escenas violentas sin sorpresas.

La adaptación de Hollywood, una máquina para cortar el hipo?

La versión de Martin Campbell es una nueva variación sobre el tema de "veinte años después", de Alejandro Dumas claro, pero también de numerosos cineastas. Una primera parte se hizo en 1821, cuando California pasa de la dominación española al gobierno mejicano. La esposa del justiciero es asesinada en la trama. El gobernador lleva consigo la niña pequeña para educarla como su propia hija.
La segunda parte se desarrolla en 1841, cuando la tierra de California es objeto de numerosas codicias extranjeras. (Después de una guerra entrz Méjico y Estados Unidos, será aqnexado por Estados Unidos en 1848). Zorro se escapa de la carcel y promete una venganza que se cumplirá con la ayuda de Antonio Banderas para sucederle y oponerse en las malversaciones de Montero, que es gobernador en ese momento. Quitando el encanto, la frescura de las adaptaciones de Douglas Fairbanks o de Tyrone Power, la presente obra se mezcla con los estereotipos de la "fábrica de los sueños", expresión en la cual se usará el primer sustantivo más adelante. Tenemos un héroe que no es serio, tenemos un héroe que tiene sentido del humor y a veces un poco patoso. Cae varias veces del caballo, de ahí lo patoso que puede resultar ser. y las figuras presentadas se encadenan: el aprendizaje del alumno inculto por un maestro sabio, la heroína más decidida que su amante, la escena del baile seductor, supuestamente subida de tono, todos estos elementos no constituyen una película en sí.
Entonces, que podemos comentar de la última escena donde El Zorro o Banderas libera los presos del governador, ajusta sus cuentas con el capitán, y ve Don Diego de la Vega casarle con Elena antes de morir.Se puede decir que nada coincide con un orden coherente.A la pesadez de la trivialidad, se une el desarrollo convenido de los duelos (disputa entre los ancianoss con un duelo de Montero y de De la Vega por un lado, y por otro de los Modernos con el duelo entre Banderas y Matt Letscher por otro). Son dos olas de eventos festivos o por cierto, pero a cual más grotesco, como la escena casi imposible de surf sobre una pala y la desaparición de los dos individuos que le persiguen sobre el tobogán de agua.

Johnston Mc Culley, el autor del Zorro, reconocido por el cine.

Nacido en 1883 en Ottawa, Johnston Mc Culley, peridista y escritor (su primera novela "The Lord of Lost Hope" de 1908, ha sido uno de los prolíficos autores de fotonoveles editadas en los populares "Puls Magazines" editados en America del Norte, que fueron tan populares entre 1930 y 1940.
Escribió al menos unas 64 historias del Zorro para "All-Story Weekly", uno de los principales "Puls magazines ( clase de género al que Quentin Tarentino ha homenajeado con su "Pulp Fiction", serie de tres historias encadenadas en la misma película y poniendo los mismos actores en escena).Alguna de estas 64 historias han sido publicadas en una novela de 1919 en la obra "The curse of Capistrano (traducido en varias lenguas).
Pero no cabe duda que el persoaje no hubiese caido en el olvido si, en 1920, Douglas Fairbanks no rodado The Curse of Capistrano bajo el título The Mark of Zorro, (título español: El signo del Zorro).
La mejor adaptación hasta hoy es la de Rouben Mamoulian de 1940 con el título de "The mask of Zorro" con Tyrone Power y Basil Rathbone. Los duelos con espadas son considerados los mejores del cine.
Tal vez sea por esio que nos entre una cierta consternación ante la visión de los combates, demasiado sonoros, artificiales, entrecortados y con falta de gracia de la realización de Martin Campbell.