En 1888 entrega a su editor una comedia ligera, realizada en colaboración con otro autor y titulada Le Gant Rouge. Esta obra, que obtiene un relativo éxito, no tendrá continuidad. Durante siete años va a publicar numerosas piezas teatrales que no disfrutarán de un gran éxito.
No alcanza la fama hasta 1897 con la aparición de Cyrano de Bergerac, inspirado problablemante en la obra de P. A. Brun publicada en 1893, Savinien de Cyrano de Bergerac, sa vie et ses oeuvres. Edmond Rostand se propuso que el montaje de la obra fuese costoso, pero también que los primeros espectadores quedarán perplejos ante las adudacias del autor, de su ridículo héroe y de sus desconcertantes diálogos. Sin embargo, la pieza triunfa en el estreno de París y el nombre de Edmond Rostand quedará para siempre ligado a esta obra teatral.